sábado

La Obsolescencia Programada

Ahora que se me han estropeado varios aparatos domésticos al mismo tiempo, se me ocurre escribir un poco sobre la obsolescencia programada.

La obsolescencia programada es el tiempo calculado por los fabricantes para que un producto se estropee o se vuelva obsoleto e inservible. Es como un acuerdo secreto que está vigente hasta hoy y que hace buena la frase que se propagó a principios del siglo 20. "Un producto que no se desgasta es una tragedia para los negocios." 

Esto obliga a los consumidores a adquirir otro nuevo del mismo fabricante o de la competencia o bien a que comience una dinámica de reparaciones fomentando el consumo y el empleo quizás de una manera poco honesta. ¿Es ético diseñar un producto para que falle?.

La idea surgió al mismo tiempo que la producción en masa o que el crecimiento económico tal y como lo conocemos, y parece que este es un punto considerado clave por los políticos para el desarrollo de los países así que luchar contra la obsolescencia programada o la vida útil de los productos o la fecha de caducidad, va contra el sistema. 

Empresas y fabricantes seducen con sus diseños y su marketing, hablan de libertad y de felicidad, reconocen las necesidades y las emociones y ponen un chip en sus productos para que dejen de funcionar en determinado momento. 

El lucro empresarial es el objetivo principal de la obsolescencia programada aunque parezca que también lo es la creación de empleo por precario que este sea, y en detrimento de objetivos tan importantes como la protección del medio ambiente por la cantidad de contaminación generada prácticamente las 24 horas del día o por la acumulación de residuos tóxicos que invaden nuestro planeta.

obsolescencia programada

El afán consumidor no debería tener nada que ver con la felicidad, y menos abusando de los recursos naturales y destruyendo el planeta y los seres vivos que habitan en el. ¿Es contradictoria la fabricación de productos sin una vida útil planificada con la sostenibilidad, con los negocios o con el empleo?.

Cuando fabricaron las primeras bombillas se dieron cuenta de que duraban demasiado tiempo para lo que deberían de durar en una sociedad de consumo, las primeras medias de nylon eran prácticamente irrompibles, los automóviles o los electrodomésticos de mediados del siglo 20 duraban el doble que los actuales, y así los llamados bienes duraderos cada vez duran menos a costa de nuestro planeta. La durabilidad existe pero no interesa.

De vez en cuando veo en tiempo real esa bombilla centenaria de un parque de bomberos de California que tiene instalada una webcam...  

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Una entrada interesante. Es triste pensar en que al ser humano le motive más lo económico que el ser capaz de crear cosas duraderas que ayuden a la conservación del planeta.

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  2. Hola, es triste pero es. Si seguimos así también pondremos fecha de caducidad a nuestro planeta. Paradójicamente hay más leyes pensadas para proteger el medio ambiente pero también hay más destrucción que nunca. Un saludo.

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