jueves

Si No Lo Veo No Lo Creo

A Santo Tomás se le atribuye la consabida frase de "si no lo veo no lo creo" pero yo no estoy de acuerdo con esa expresión tan antigua, creo exactamente lo contrario "si no lo creo no lo veo"

Esperar a ver para creer significa llegar tarde, más tarde que aquellos que creyeron primero y lograron lo que buscaban.


si no lo veo no lo creo
Muchas personas viven bajo la premisa de "si no lo veo lo creo" y todo aquello que no entra por sus sentidos no tiene demasiada validez. El cerebro se programa, controla y procesa todo lo que percibe como real y se atasca con modelos de censura cuando no acepta aquello que siendo cierto no está a su alcance. 


Los nuevos tiempos traen una nueva forma de ver las cosas, ahora para creer hay que ver primero. Cambiando la frecuencia se descubre otra realidad que forma parte de la propia realidad.


Los que creen primero y se unen a personas que también creen sobrevuelan los obstáculos gracias a esa convicción, a esa fuerza o a esa fe y se dan cuenta de que todo se puede cuando se supera el paradigma de "ver para creer". Dan un gran salto y las piezas van encajando.


Nadie puede negar que creyendo se han conseguido los más grandes logros que han cambiado el mundo, logros que parecían imposibles y que primero se hicieron realidad en la imaginación de aquellos que creyeron.


Tuvieron un sueño, un ideal y se rodearon de personas afines para lograr sus propósitos.


Si no hubieran creído no hubieran llevado la luz eléctrica a las ciudades y a los hogares, más barata y funcional que el gas y las antorchas cuando las sombras de la noche y la oscuridad prevalecían, ni hubieran inventado un dispositivo que permite transmitir sonidos a distancia a través del cual hoy nos comunicamos desde cualquier punto del planeta, ni hubieran iniciado la conquista del cosmos pisando la luna en una época en que la informática estaba en ciernes. No hubieran tenido la fuerza necesaria para conseguir sus hazañas.  


Ellos y otros muchos demuestran que nada puede parar a una persona con la actitud mental correcta para conseguir sus metas.


Lo más fácil y cómodo es sentirse rehén de un mundo que evoluciona vertiginosamente o de la propia incredulidad viendo como todo sucede, o esperando a que algo concreto suceda pidiéndoselo al Santo por ejemplo.


Pero cada vez son más las personas que creen en sí mismas y consiguen lo que quieren contribuyendo con sus acciones a que las cosas cambien a mejor. 


Dice el Talmud que no vemos las cosas como son, las vemos como somos.           

2 comentarios:

  1. Hola Javier, realmente nos encontramos ante algo paradigmático y que expresas con una gran profesionalidad. Me gusta también como analizas el lenguaje y como a través de él, llegas a conclusiones muy esclarecedoras. Desde luego, felicitarte por un espacio que es original, diferente y eso siempre es un plus y aportas valor añadido a loa blogosfera. Un gran abrazo.

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    1. Hola Miguel, tu comentario es de esos que te te ponen las pilas para seguir adelante. Para mí es muy importante que le des valor a éste espacio. Pues eso. Un abrazo fuerte.

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Gracias Por Comentar