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La Profecía Autocumplida

Galatea y Pigmalión son dos figuras de la mitología griega que se utilizan como modelos para referirnos a la Profecía Autocumplida y al Efecto Pigmalión.

Pigmalión era un rey que quiso vivir solo sin ninguna compañía femenina pero que con el paso del tiempo cambió de idea y al no encontrar a la princesa ideal decidió esculpirla, una estátua de rasgos perfectos a la que admiraba y de la que se enamoró.
La Profecía Autocumplida


De tanto amor y admiración y de tanto pedírselo a los dioses, esta cobró vida.

A través de Galatea podemos ver los deseos hechos realidad, a través de Pigmalión observamos como esos deseos y esas expectativas se pueden cumplir realizando una serie de acciones y podemos pensar que cuanto más convencidos estamos de que vamos a lograr una meta, más posibilidades tendremos de que se cumplan las expectativas.

El Efecto Pigmalión y La Profecía Autocumplida son conceptos conocidos en psicología y se pueden manifestar en muchos ámbitos, varios estudios coinciden en que las expectativas influyen en los resultados independientemente del contexto. Sugieren que la creencia firme que tiene una persona sobre otra o sobre sí misma puede ejercer una influencia determinante en su rendimiento o en lo que espera de sí misma. Aquello que sientes que puede suceder, puede terminar sucediendo.

En el mundo de los negocios por ejemplo, cuando un empleado recibe el beneplácito de su jefe es posible que muestre un rendimiento más alto y sea más efectivo en el desempeño de sus funciones. Por el contrario si la actitud del jefe tiende a la indiferencia puede conllevar una disminución en la calidad y cantidad de su trabajo.

A mediados del siglo 20 un experimento desarrollado por el distinguido profesor de psicología Robert Rosenthal consistió en dar un listado de alumnos a los profesores de una escuela advirtiéndoles de que esos alumnos eran de una capacidad intelectual superior al resto, y que si se enfocaban en ellos rendirían mucho más y avanzarían más deprisa que los demás.

Al cabo de ocho meses se cumplió el pronóstico de Rosenthal, aunque aquellos alumnos en realidad fueron elegidos al azar.


En el ámbito social también se puede pensar que las personas actúan de acuerdo a unas creencias establecidas por otros que acaban asumiendo como propias. 

¿Somos lo que otros esperan que seamos?

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