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El Miedo Imaginario

El miedo imaginario y engañoso se manifiesta como queriendo prevenir algún peligro, pero ese supuesto no existe y proviene de uno mismo de una baja autoestima que genera inseguridades.

El miedo al cambio, a tomar decisiones, a emprender, a que pueda suceder algún imprevisto, al fracaso etc. resta libertad y atrae malos pensamientos energía negativa y puede realimentarse y paralizar todo lo que encuentra a su paso con excusas o pretextos.  Llega un momento que hay que tomar el control de la situación enfrentándose a el y poniéndole límite.


El miedo imaginario se multiplica entre la población campa a sus anchas y hace más vulnerable a la gente, de eso se trata y se aprovechan muchos a los que les interesa propagarlo hasta límites insoportables. Podríamos llamarlos "mercaderes del caos", hacen que el entorno parezca más amenazante o  más peligroso en su propio beneficio. 

Así por ejemplo consiguen vender toda clase de pólizas de seguros o sistemas de alarma y que la gente esté pagando una cuota mensual para siempre, o esos periodistas audiovisuales que manipulan en los medios de comunicación y que se les paga en la medida en que puedan hacer que el entorno parezca más inquietante con su tono de voz o con titulares e imágenes sensacionalistas de catástrofes, crímenes y demás desgracias con tal de ganar audiencia.
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El Miedo Imaginario
thanks pixabay

Temores y miedos habrá siempre, es algo natural pero se corre el riesgo de que se apoderen de uno y puedan convertirse en una barrera infranqueable que  detiene y que aboca al fracaso. Es como una inseguridad sin fundamento por algo que ni ha pasado ni tiene por qué pasar pero que se viene a la mente.

Casi todos los emprendedores hemos tenido dudas y miedos alguna vez, eso forma parte del reto que hay que superar actuando con confianza y realismo para empequeñecer al miedo.

¿Cual es el mayor temor real a la hora de emprender? La posibilidad de fracasar sin duda, pero fracasar económicamente porque es lo que más duele. Los demás temores son insignificantes o imaginarios pero el fracaso económico puede salir caro. Si tenemos dudas pongamos por delante a la inteligencia y no al miedo.


Afrontando las consecuencias de las decisiones con optimismo, ya sea si se cumplen las expectativas en mayor o menor medida y sin permitirse el lujo de parar siguiendo adelante superando los inconvenientes, sobretodo los miedos.

"Siempre se ha de conservar el temor, más jamás se debe mostrar." Francisco de Quevedo 

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