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La Corbata Y Los Negocios

Quizás la corbata que llevamos hoy sea una reminiscencia del pasado cuando las apariencias, los disfraces o la ostentación infundían respeto.

Desde la antigüedad ya se anudaba el cuello con tejidos, pero no fue hasta el siglo XVII en Francia cuando la corbata como tal comenzó a tomar forma y a destacar como un complemento del vestir símbolo de elegancia y distinción.
Con la moda inglesa de finales del XIX la corbata comenzó su apogeo y cubrirse los botones de la camisa podía dar al conjunto y a la imagen cierta notoriedad.
Su uso se propagó en las empresas y aún hoy muchas la consideran necesaria. 

De cara a los clientes una corbata bien puesta puede transmitir sensaciones de formalidad, responsabilidad, autoridad, experiencia o profesionalidad y aunque no guste llevarla es una norma.
                     


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Los hombres de empresa sin corbata no dan la sensación de seriedad necesaria, por eso la llevan y la seguirán llevando como traje de faena sintiéndose más seguros cuando desempeñan su función encorbatados.

La corbata y los negocios se mantendrán unidos durante mucho tiempo en ciertas situaciones de formalidad o en encuentros con clientes por ejemplo, dependiendo del carácter de cada profesión llevarla seguirá teniendo más o menos relevancia aunque haya comenzado su decadencia.

La evolución social hacia el "sentirse cómodo" hace que ya no sea un complemento obligatorio, sobre todo desde la aparición del fenómeno de las startups, empresas emergentes o las TIC tecnológicas.
Los códigos de vestimenta se van relajando en las grandes empresas para proyectar una sensacion de cercanía o de modernidad, para algunos no tenerla que llevar supone una liberación. 
Sin la corbata puesta se revela una imagen más humana, amistosa, fresca, relajada, cercana o flexible.
Una prenda de valor estético que en estos tiempos de innovación no se considera tan importante, ya no es un déficit ni un descuido no utilizarla.
Son muchos los empresarios que se muestran partidarios de eliminar barreras en los negocios.

"Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos" Maquiavelo   

2 comentarios:

  1. Si además dejara de usarse el traje, más de un bolsillo se iba a alegrar Javier. No hace falta traje y corbata para mostrar profesionalidad; hoy día, con la que está cayendo, más demuestra corrupción.
    Saludos y estupenda semana :-)))

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  2. A mi es una prenda que me gusta Carmen, creo que favorece. Aunque no la he llevado nunca por norma a veces la uso. Un saludo y gracias por comentar.

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