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martes

Dinero Y Felicidad

El éxito magnifica la personalidad, los que se sienten felices son más felices y los infelices se vuelven miserables cuando se hacen ricos.

Una buena posición económica y financiera, vivir bien o poder ahorrar no implica ser más feliz aunque puede ayudar a ello. La capacidad financiera, de endeudamiento o de afrontar gastos puede marcar una diferencia pero no determina que se sea más o menos feliz.

Es el carácter lo que hace a la persona feliz, la felicidad es un estado emocional subjetivo y relativo y cada persona encuentra sus motivos.

Los recursos económicos y el grado de bienestar permiten cubrir necesidades y acceder a un alto nivel de vida con menos estrés, eso tiene el poder de influir positivamente en el estado de ánimo al sentirse cubierto ante crisis de la vida y también conlleva sensaciones placenteras sujetas al dinero como son el bienestar, la seguridad, la tranquilidad, la riqueza o el poder..


Además la gente con dinero mantiene hábitos que van más allá del materialismo y que pueden aportar felicidad: se rodean de gente positiva, aman lo que hacen, se cuidan por dentro y por fuera, son agradecidos, sonríen a menudo o contribuyen al bien común.. sobre este aspecto se puede señalar que existe una relación entre impuestos y felicidad. Por ejemplo es un hecho que en países como los nórdicos donde más impuestos se pagan y que cuentan con unos gastos sociales y públicos muy altos el nivel de felicidad de la población es excelente.

En la otra cara de la moneda se puede echar la culpa al dinero de las injusticias que hay en el mundo sin pararse a pensar que solo es un instrumento destinado a crear riqueza o a mejorar la vida de la gente, también se puede pensar que con más dinero seríamos más  felices pero eso no tiene por qué ser así. 

La vida está llena  de experiencias que no están sujetas al dinero que la dan sentido y que aportan felicidad.

Pero la economía forma parte fundamental de la sociedad actual y es un arma de doble filo que hay que saber utilizar. 
En la enseñanza pública por ejemplo existen carencias o prejuicios para educar en este sentido cuando se afirma que enseñar educación financiera es adoctrinar en beneficio de determinados intereses capitalistas, una actitud que si proviene de directrices políticas se convierte en una infamia.

Un ejemplo paradigmático de las consecuencias de estas carencias lo aporta el dato de que hasta el 70% de las personas que reciben mucho dinero por loterías herencias etc. lo pierden al cabo de pocos años.

Sin embargo aspectos como el carácter, la educación, la mentalidad o el convencimiento de que la riqueza es un recurso infinito e inagotable también son recursos que pueden lograr que se atraigan las mejores circunstancias. Porque los pensamientos y las acciones determinan las experiencias.

"Poderoso caballero Don Dinero"  Francisco De Quevedo

pixabay images

miércoles

La Ley Del Menor Esfuerzo

El viejo paradigma va perdiendo fuelle, el clásico concepto "trabajo duro" está sobrevalorado. Ahora trabajar más va contra la ley del mínimo esfuerzo una ley que verifica que más trabajo no significa más compensación económica ni conseguir los objetivos deseados más pronto. 

Existe la habilidad natural de conseguir mejores resultados con menos recursos o de ser más eficientes, de resolver problemas minimizando el trabajo total destinando el menor esfuerzo posible o el menor gasto de energía para lograr un propósito. 
Por ejemplo hacer visitas comerciales sin organización previa, sin enfoque o sin inspiración va a suponer trabajar más tiempo y vender menos porque la ley del mínimo esfuerzo así lo dice y es inmutable, sabia y no falla. Se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza hace que todo funcione con facilidad eliminando la resistencia, la oposición o la negación y es aplicable también a la naturaleza de las personas. Para optimizar los recursos hacia los objetivos marcados.
ley del menor esfuerzo

Aunque la mente y el sistema en el que vivimos tienden a atrapar con viejos paradigmas, la ley del menor esfuerzo simplifica las cosas.
Deepak Chopra destacado escritor y médico la describe como una ley vilipendiada que no predispone a la inactividad sino que enfoca para actuar de un modo más efectivo utilizando la inteligencia.
Se habla mucho del empeño, del ahínco cuando se quiere conseguir un fin y muchos creen que los objetivos por los que vale la pena comprometerse y luchar se consiguen a través de más esfuerzo y de trabajo duro. 
Sin embargo no se reflexiona sobre la ley del menor esfuerzo ya que en ámbitos como el laboral por ejemplo, no se entendería.

Durante los años de prosperidad en el sector de la construcción todo fluía y había capacidad de ahorro y trabajo de sobra. 
Se vendía casi todo lo que se construía porque los bancos con sus políticas expansivas daban créditos hipotecarios alegremente favoreciendo junto con otros factores la creación de la "burbuja inmobiliaria", un incremento explosivo de los precios de los bienes inmuebles.
Cuando se paralizó la actividad económica y los bancos dejaron de financiar llegó el desempleo, el endeudamiento, la depresión o la crisis. 
Una época distinta de cambios donde había que reinventarse o morir en el intento, ya nada volvería a ser lo mismo.
Adaptarse a la nueva situación después del aquel tiempo de bonanza tenía que ser la clave. 

Una de las características de las personas emprendedoras es que hacen todo lo posible para que sus ingresos no provengan necesariamente de un trabajo a cambio de un sueldo y muchas observaron al tiempo que perdían sus empleos o quebraban sus empresas cómo se desplomaban los precios de la vivienda.
Vieron la oportunidad de comprar en zonas masificadas de las grandes ciudades para hacerse con activos, ponerlos en el mercado de alquiler y así obtener rendimientos económicos recurrentes.

La ley del menor esfuerzo es aplicable porque está conectada con la naturaleza, es su energía y su inteligencia y funciona con dosis de pasión, confiando en la abundancia haciéndose inmune a las críticas o perdiendo el miedo a los desafíos.