"Yo no tengo la culpa" es una expresión muy común que permite liberarse de responsabilidad, uno no se puede llevar mal consigo mismo hay que echar la culpa a otro porque el sentimiento de culpa es uno de los más negativos y la mente prefiere desligarse.
Hay estudios que demuestran que el 90% de las personas no se hacen responsables de sus errores aunque hayan sido mayúsculos, siempre hay alguien a quien culpar del error propio.
Cuando una situación es incómoda se suelen buscar primero culpables, es como un escudo que se utiliza para darle la espalda a la realidad poniendo la propia responsabilidad en manos de otros, eso es un impedimento para avanzar.
Culpar a otros sin asumir los propios errores es como esperar a que las cosas tomen su curso por sí solas con una actitud victimista y sintiéndose damnificado, un hábito consolidado a veces inculcado que no se puede cambiar de la noche a la mañana.
Errar es humano y aceptar los errores libera del miedo al fracaso y del perfeccionismo que produce la insatisfacción, no aceptar la culpa ante las circunstancias es perder el control y supone una actitud equivocada para el bienestar real y duradero. Sólo quien es capaz de asumir su responsabilidad es capaz de cambiarse a sí mismo.
La culpa se utiliza también como estrategia para manipular en muchos ámbitos, en el laboral por ejemplo cuando un colega que prestó ayuda en determinado momento no quiere reconocer un error puede decir: "Con todo lo que hice por tí así me pagas" una salida que sirve para liberar estrés acumulado.
Algunos errores fruto de la irresponsabilidad conllevan consecuencias desastrosas o grandes desgracias.
Mao Tse-Tung consideraba culpable de las malas cosechas al pobre gorrión, un ave que se alimenta principalmente de semillas aunque también ingiere insectos controlando así su población.
Mao se ensañó con el ave ordenando su exterminio lo que provocó junto con otros factores plagas que asolaron la agricultura, uno de los detonantes de la gran hambruna China que causó millones de muertos.
"El hombre no es más que lo que él hace de sí mismo." Jean Paul Sartre


